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lunes, 19 de mayo de 2008

GESTO SOLIDARIO POR LOS DERECHOS DE LA INFANCIA

Vídeo de producción propia (3,15 min.)
video


Con frecuencia suelo decir que los gestos tienen más importancia de la que a veces les damos. Dependiendo del momento, el lugar y la forma de ejecución pueden tener tanto o más valor que las acciones directas para resolver un problema, sea cual sea el ámbito al que se refiera.


«Los niños tienen derecho a ser protegidos...»

La Pastoral con Jóvenes de la Diócesis de Canarias ha organizado un Gesto Solidario por segundo año consecutivo, en esta ocasión centrado en la sensibilización hacia los Derechos de la Infancia (1), algo que lamentablemente hay que seguir haciendo en la actualidad. La actividad tuvo lugar el viernes 16 de mayo, y constó de una marcha solidaria por la Calle Mayor de Triana (Las Palmas de Gran Canaria) y una concentración en el Parque San Telmo, donde se recordaron los Derechos de la Infancia, demasiadas veces vulnerados en todos los rincones del planeta. Niños con sus padres y jóvenes de la Diócesis tuvieron la oportunidad de formar parte de una acción reivindicativa como expresión de su fe, en su exigencia de compromiso con los débiles e indefensos. Todo un aprendizaje para los más pequeños y los que no lo somos tanto.



1. Derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión y
nacionalidad.

2. Derecho a una protección especial para que puedan crecer
física, mental y socialmente sanos y libres.

3. Derecho a tener un nombre y una nacionalidad.

4. Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica
adecuada.

5. Derecho a una educación y atenciones especiales para los física o mentalmente disminuidos.

6. Derecho a comprensión y amor por parte de las familias y de la
sociedad.

7. Derecho a una educación gratuita. Derecho a divertirse y
jugar.

8. Derecho a atención y ayuda preferentes en caso de peligro.

9. Derecho a ser protegido contra el abandono y la explotación en
el trabajo.

10. Derecho a recibir una educación que fomente la solidaridad, la
amistad y la justicia entre todo el mundo.



(1) La Convención de los Derechos de la Infancia es una norma jurídica a la que se han acogido 191 países desde su aprobación en la asamblea de la ONU el 20 de Noviembre de 1989, en sustitución de la Declaración de los Derechos del Niño (1959)


Puedes ver algunas de las fotografías tomadas en el desarrollo de la actividad:





10 comentarios:

Álex dijo...

Muchas gracias por hacernos partícipes de "algo más que un gesto". Qué bonitas las fotos que compartes y qué importante que nuestras diócesis salgan a la calle, se muestren vivas y se pongan al frente de la esperanza de hoy, conquista del mañana.

Un abrazo, Armando.

Armando Vallejo Waigand dijo...

Hola a todos. Les pido disculpas por mi desaparición temporal y la ausencia de señales de vida. El motivo no ha sido otro que la falta de tiempo. Ya saben, hay que priorizar... Y si bien esto es un compromiso que he adquirido para dar testimonio de mi fe, en esta ocasión he tenido que aplazar la publicación de nuevos artículos. Lo lamento mucho, especialmente por quienes esperaban alguna respuesta mía.

No puedo prometer que no volverá a pasar tanto tiempo entre un artículo y otro, pero pueden estar seguros de que no soy de los que dejan los proyectos a medias. El blog sigue vivo.

Gracias por la fidelidad.

lojeda dijo...

Bienvenido al mundo del ciberespacio, Armando.
Tienes razón en que a veces hay que priorizar las actividades. No te apures si no publicas nada con la asiduidad de antes. Hay que dar prioridad a las cosas más importantes, pero no te olvides del blog.

Espero que con este gesto en favor de la infancia, "alguien" lo escuche y cumpla lo que en la Convención de Derechos de la Infancia es un deber.
Yo pienso que hay muchas leyes, muchos organismos, muchos políticos pero pocas acciones.
Los derechos esenciales de las personas sólo están plasmadas en los papeles, pero lo políticos no hacen nada.
Es una pena que lo que debe ser algo que no debería ni suponerse, por la dignidad humana en sí, tengan que plasmarlo en una ley, que para más inri no se cumplen.
¡Patético el mundo que tenemos!

Un saludo.

carlos martinez dijo...

Pues a mi como que me da un cierto tufillo a falsete todo esto del gesto por la infancia. No por parte de la gente buena que abunda y va de buena fé sino de lo que viene de la jerarquía de la iglesia.
Fijate que ahora; a buenas horas hasta el Papa reconoce la metedura de pata de ellos en el asunto de la paedofilia en EEUU, pero claro, porque ha saltado el escándalo, porque de aquellos niños abusados pasó olimpicamente en su día y protegió a los pervertidos. El, la jerarquia y nadie mas.
De lo de la Teoria de la Liberación mas vale no hablar; cualquier cosa que pueda oler a comunismo es pecadísimo. Que la gente se muera de hambre pero rezando....
Y para demostraciones multitudinarias de fuerza las que van contra la vida o mejor contra el aborto. Esta como otras obsesiones sexuales de la Iglesia no tienen cura; se hacen los ofendidos antes del parto, pero depues, ahí te pudras hermano.
En fin, que como ves me alegro de leerte de nuevo y discrepar. Un abrazo

Miguelo, sc dijo...

Leyendo el enunciado de los diez derechos de la Infancia me decía: ¡qué cosas tan evidentes, lógicas y de sentido común! Y sin embargo, ¡cuántas veces estos derechos son pisoteados!

Entiendo las explicaciones que das por la periodicidad en la actualización de tu blog. Estoy en similares circunstancias. Me alegra saber que estás bien.

Un abrazo

Alberto dijo...

Te he dejado un premio en mi blog, pasa a buscarlo.
Un abrazo y que Dios de bendiga

Marcos Emiliano Mesa dijo...

Hola, soy Marcos Emiliano Mesa, queria pedir ayuda ya que cree un blog para llevar el mensaje de Dios como hacen ustedes, por el medio masivo de la internet, viendo que es un medio tan utilizado hay que sacarle provecho.
Me gustaria que me ayude a difundir la pagina asi comienza a dar frutos, desde ya muchas gracias y cualquier cosa que necesite aviceme que mientras pueda estare.
saludos
Atte. Marcos Emiliano Mesa

Armando Vallejo Waigand dijo...

ÁLEX: precisamente en la Diócesis de Canarias hemos comenzado un nuevo Plan Diocesano de pastoral, y este curso el trabajo ha estado centrado en el lema «Abran las Puertas». Abrir la puertas para que se pueda entrar, pero también para que salgamos de las iglesias a encontrarnos con el Mundo. Pues eso...

LOJEDA: A nosotros nos corresponde tocar las sensibilidades para hacernos fuertes ante quienes tienen el poder de cambiar las cosas. Al final tendrán que rendirse al empuje de la mayoría. Pero sí, como dices, a veces resulta desalentador.

CARLOS: Pues sí que discrepo de algunas tus afirmaciones en el comentario. Respecto a los casos de pederastia en la Iglesia y en concreto la Estadounidense, no es cierto que se reconozca solo ahora, aunque sí es verdad que se hizo algún tiempo después de hacerse público. No sabemos, yo al menos, si Roma conocía del caso antes de su publicación. Es razonable pensar que sí, pero no veo por qué habría de hacerlo público la propia Iglesia. Eso no tiene nada que ver con reconocer la culpa, o para ser más exactos, condenar la acción de los miembros de la Iglesia implicados, que naturalmente se hizo. Imagino, Carlos, que no estás sugiriendo que la Iglesia admite o consiente la pederastia. Es impropio de tu nivel intelectual realizar tal simplificación juzgando el todo por la parte.

Respecto a la Teología de la Liberación, como su nombre indica, hablamos de teología, así que nos perderíamos en detalles muy técnicos de exégesis bíblica para distinguir los matices. Como todas las corrientes dentro de la Iglesia —ésta es una más que además está oficialmente admitida por El Vaticano— tiene sus extremos y sus excesos. Vuelve a ser algo simplista la afirmación «Que la gente se muera de hambre pero rezando....»

En cuanto a las manifestaciones contra el aborto no es una «obsesión sexual», en todo caso es obsesión por lo que consideramos una vida. Supongamos que estamos equivocados porque el feto no es un ser humano, ¿somos despreciables por ello; por creer que estamos defendiendo vidas humanas? ¿Y si resulta que tenemos razón?

Yo también me alegro de leerte. Eres todo un ejemplo de tolerancia por seguir este blog, con el que en tantas cosas discrepas, pero en el que sabes ver más allá de las diferencias.

MIGUELO: Gracias por tu comprensión.

ALBERTO: Te agradezco sinceramente el premio que me concedes. He pasado a leerte, pero disculpa que no lo «recoja». Tengo por norma no hacerlo. No es soberbia ni falsa humildad. No hay nada de malo en entregarlos y recogerlos, pero yo no soy amigo de las cadenas de cualquier tipo por Internet, salvo escasísimas excepciones. Estoy seguro de que lo entiendes y que no te lo tomarás a mal. Gracias, de verdad.

MARCOS: Gracias por tu visita. Estoy seguro que obtendrás la repercusión que buscas. No te apures, los visitantes irán llegando poco a poco a tu blog.


Gracias a todos por sus comentarios.

Cordura dijo...

Gracias por ese énfasis en la infancia. En estos sucios tiempos ultrabelicistas (por desgracia, también favorecidos por los mismos sectores que hablan de proteger a los niños), esas criaturas se encuentran entre los más amenazados, a la par que son los más inocentes.

Por cierto, hablando de niños...

"Escenas (I): El niño maestro" El Blog de Cordura: Búscalo en Google

Un cordial saludo.

Salvador Pérez dijo...

De nuevo contigo Armando, acabo de leer las manifestaciones de las doctoras María Iraburu y Natalia López Moratalla sobre los primeros quince días de la vida humana. Lo he publicado en mi blog :www.yosoycreyentecatolico.com/2008/07/los-quince-primeros-das-de-una-vida.html porque me parece de una importancia vital. El niño es el ser, criatura humana, creada por DIOS, más indefenso del planeta. Se hace, pues, necesario llenar los ambientes, el espacio bloguero de criterios autenticos y verdaderos, como lo demuestra ese artículo, para, como tú muy bien dices, que los polítcos y los que tienen el poder de cambiar las leyes en bien del ser humano, se vean acorralados y presionados a hacerlo. Adelante con nuestra labor de luchar contra la esclavitud, la mentira y el egoísmo. Un saludo.