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miércoles, 11 de julio de 2007

Tiempo de oración

Necesito un alto en el camino. Todos lo necesitamos de vez en cuando y muy especialmente los cristianos, porque sólo quien disfruta de la presencia de Dios en su vida puede transmitir a los demás el Evangelio. El resto no serán más que intentos voluntariosos que no darán fruto y que acabarán dejando un vacío en el alma que agotará nuestras reservas espirituales. En los años como animador de jóvenes he aprendido que es importante que estudien sobre su credo, que razonen su fe y que la entiendan, pero fundamentalmente he descubierto que si no ven en sus acompañantes a personas que conocen de cerca al Dios del que les hablan, estaremos edificando sobre arena. No me interpreten mal, no es mi intención dar una catequesis; en realidad me digo todo esto a mí mismo.




La canción que están escuchando de fondo (está al final del post) basada en el Salmo 23, el propio texto del salmo y una parábola que descubrí hace años, son tres buenas formas de recordarme lo fundamental de mi misión evangelizadora. Creo que escribir este blog o mi tarea como animador, sirven para dar testimonio y ayudar humildemente a extender una visión del mundo desde la fe en Cristo, pero si por el camino olvido el rostro de quien me envió, ¿a quién anunciaré?

Hoy, en plena revisión personal del curso, quiero compartir con ustedes este momento de oración. Comencemos por esta historia haciéndonos al final la siguiente pregunta,
"¿soy el actor o el sacerdote?":

"Al final de una cena en un castillo inglés, un famoso actor de teatro entretenía a los huéspedes declamando textos de Shakespeare. Después se ofreció a que le pidieran alguna pieza extra. Un tímido sacerdote preguntó al actor si conocía el salmo 22. El actor respondió: ‘Sí, lo conozco, pero estoy dispuesto a recitarlo con una condición; que después lo recite usted’. El sacerdote se sintió incómodo, pero accedió. El actor hizo una bellísima interpretación, con una dicción perfecta: ‘El Señor es mi Pastor, nada me falta...’ Al final, los huéspedes aplaudieron vivamente. Llegó el turno al sacerdote, que se levantó y recitó las mismas palabras del salmo. Esta vez, cuando terminó, no hubo aplausos, solo un profundo silencio y el inicio de lágrimas en algún rostro. El actor se mantuvo en silencio unos instantes, después se levantó y dijo: ‘Señoras y señores, espero que se hayan dado cuenta de lo que ha sucedido esta noche: yo conocía el salmo, pero este hombre conoce al Pastor”.


SALMO 23

El Señor es mi pastor,
nada me falta;
en verdes pastos me hace reposar
y a donde brota agua fresca me conduce.
Fortalece mi alma,
por el camino del bueno me dirige
por amor de su Nombre.

Aunque pase por oscuras quebradas,
no temo ningún mal,
porque tú estás conmigo,
tu bastón y tu vara me protegen.

Me sirves la mesa
frente a mis adversarios,
con aceite perfumas mi cabeza
y rellenas mi copa.
Me acompaña tu bondad y tu favor
mientras dura mi vida;
mi mansión será
la casa del Señor
por largo, largo tiempo.




15 comentarios:

JOSÉ GUTIÉRREZ dijo...

Hola Armando:

Enriquecedora entrada. Muchos nos tenemos que hacer esa pregunta, pues en este mundo lleno de acción, hasta con la buena intención, a veces olvidamos donde está la raiz, que no es otra que llegar a orar en Dios, sentir, como bien dices, la presencia de Dios y así dejarle obrar en nosotros. Con ello nuestro ejemplo acompañará a nuestra palabra y en concreto a la catequesis de estos jóvenes, que si no lo ven de esa forma, se enfrían rápidamente y terminan quitando el crédito a esa labor que tú como testigo de Él estás haciendo.

Pidamos a Dios poder llegar a tener la voluntad de ser "Sacerdote" y no "Actor" y será un principio.

Felicidades Armando.

Un Abrazo

Mariluz Barrera González dijo...

Gracias Armando por regalarme este momento... que yo misma no me he dado en un buen tiempo.

Un beso para ti.

hna josefina dijo...

Armando, ¿conocés el blog de Pablo?
pensandocosas@blogspot.com
Creo que te va a gustar.
¿y teobloga@blogspot.com ?
¡Gracias por esta entrada! Un abrazo.

Cristian dijo...

Armando:
Claro que hacer retiro, u oración nos alimentará para poder servir al Señor más de cerca, para conocer al Pastor, y no solo el texto... mi internet es tan lenta, que no pude escuchar la canción... volveré para escucharla. Bendiciones.

Daniel Mercado dijo...

¡Qué bonito!, Armando, gracias, me has dado unos minutos de tragar saliva y sentir los ojos humedecerse. Qué envidia me da ese sacerdote.

Armando Vallejo Waigand dijo...

José: a veces noto que el modelo 'actor' me invade; entonces sé que debo volver a Él. Porque cuando el activismo no tiene como origen y fin a Dios, seguirá siendo una buena acción, pero no hablará de Dios a los demás. Ese riesgo corremos si la oración pierde presencia en nuestra vida.

Mariluz: ese es el fondo, darnos tiempo, porque es un regalo que nos hacemos nosotros mismos. Me alegro de haber podido facilitártelo.

Sor Josefina: gracias por tus palabras y por los blog que me sugieres, los visitaré.

Cristian: la oración nos exige constancia, incluso disciplina, pero los frutos son abundantes... Y con todo, qué fácil es caer en la actitud de Marta en lugar de escoger la de María, ¿verdad?

Daniel: muchas gracias a ti. Tu comentario es uno de los más hermosos que me han escrito los lectores de este blog desde que lo inicié. La historia del sacerdote causa en mí el mismo efecto que el que has relatado. Gracias por compartirlo.

Jen El dijo...

Hay que ir mas allá de las palabras...

Un abrazo

Daniel Mercado dijo...

Con tu permiso utilizaré esta oración en una reunión con monitores. Gracias de antemano.

Armando Vallejo Waigand dijo...

Jen el: las palabras ayudan, pero ciertamente, hay que ir más allá.
Gracias po tu visita.

Daniel: me das una alegría...

Lourdes dijo...

Siempre me ha gustado este Salmo, pero escucharlo cantado es una maravilla. ¡Felicidades por el Blog! ¡Es estupendo!

Armando Vallejo Waigand dijo...

Lourdes: me alegro de que te haya gustado. A mí también me emociona. Muchas gracias por tus felicitaciones y bienvenida al blog.

Ignacio dijo...

El salmo 22 es uno de mis salmos favoritos porque expresa muy bien el amor de Dios. Por otra parte, la historia no tiene desperdicio, es muy acertada.

Felicidades por el blog

Armando Vallejo Waigand dijo...

Ignacio: muchas gracias por la visita y las felicitaciones.

Daniel Mercado dijo...

Como te había dicho utilicé la historia en un grupo de jóvenes y fue un éxito. Dio para meditar y compartir muchas cosas. Muy bonito, gracias.

Armando Vallejo Waigand dijo...

¡Cuánto me alegro Daniel! Muchísimas gracias por compartirlo conmigo.