GRISÁLIDA

GRISÁLIDA - Social

domingo, 15 de abril de 2007

Las ONG bajo sospecha

Desde hace días tengo intención de escribir sobre las ONG en relación con el escándalo del presunto desvío irregular de fondos por parte de Intervida, una de las organizaciones solidarias más conocidas y respetadas en España hasta la fecha, aunque me temo que por poco tiempo.
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Desde que saltó la noticia a principios de mes, mucho se ha escrito sobre el asunto, y más que se hará porque la investigación tiene visos de enredarse. Como suele ocurrir, inmediatamente han surgido los agoreros del "ya lo decía yo", "estaba claro que la ayuda no llegaba", "por eso yo nunca les doy dinero", y otras autoafirmaciones morales semejantes.
No hace falta decir que la investigación apenas acaba de comenzar y que no se puede censurar públicamente a Intervida hasta que se conozcan las conclusiones y un juez dicte sentencia, aunque también es comprensible que pierda popularidad y que la sospecha general se cierna sobre ella; aparentemente, hay suficientes motivos. Lo que ya resulta más mezquino es extender la sombra de la duda, cuando no la condena directa, a todas las demás ONG, cuyo principal sustento es la aportación económica de los ciudadanos. Es el conocido 'arte' de confundir la parte con el todo, la excepción con la norma. Y tanto peor cuando es intencionado.


En realidad, lo que ha resurgido con esta noticia es el cuestionamiento del modo en que desarrollan su labor estas organizaciones, y a veces, la propia acción solidaria que realizan. A continuación voy a tratar de resumir las principales perversiones de las que se les suele acusar y otras de cosecha propia (la corrupción no la menciono porque no puede considerarse un patrón de conducta generalizado):

  • El dinero no llega o lo hace muy mermado: con suerte, sólo un pequeño porcentaje del dinero llega al destino para el que se recaudó, sobre todo, cuando de países empobrecidos se trata. La razón es que los gastos de la propia organización en concepto de salarios y gestión se acaban tragando gran parte de la generosidad de los donantes. Otra de las causas, principalmente cuando el destino de los fondos es África, es el 'impuesto revolucionario' que hay que pagar a las guerrillas para hacer llegar la ayuda a determinados lugares.
  • Sólo sirven para tapar agujeros: esta acusación nace del conocido proverbio chino, "si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar". Aunque la tendencia actual es la de financiar proyectos de desarrollo en regiones empobrecidas, durante mucho tiempo, y a veces todavía, las ayudas son demasiado puntuales y no solucionan la raíz del problema.
  • Abandonan sus propios proyectos: cuando el dinero previsto para financiar determinada acción se acaba, la ONG desaparece del lugar. Las consecuencias en ocasiones son aún más catastróficas que las mismas causas por las que llegaron los voluntarios. Disputas entre la población, abusos de poder, represalia de las guerrillas...
  • Son cómplices del 'sistema': el hecho de que estén subvencionadas por los Estados mediante un porcentaje proveniente de la declaración de la renta, y su actividad regulada y autorizada por los ministerios correspondientes, impide que levanten su voz contra políticas insolidarias e injustas. Prefieren adaptarse al 'sistema'. La prueba está en que rara vez se les puede ver al frente de acciones populares contrarias a los gobiernos.
  • Actúan como 'calmantes' sociales: al no atacar las causas reales de la pobreza, la esclavitud infantil, la contaminación medioambiental, etc, su efecto en las sociedades opulentas sólo es de tranquilizador de conciencias de quienes aportan su limosna, puesto que no provoca en ellos ningún cambio profundo, ni siquiera tibio, de comportamiento o actitud vital.
  • Compiten entre ellas: Intervida, Ayuda en Acción, Ayudemos a un Niño, Infancia sin Fronteras, son algunas de las decenas de ONG cuyo objeto es apadrinar niños de países empobrecidos. Lo mismo sucede para otros fines. Lo cierto es que compiten entre ellas mismas para obtener subvenciones, socios y aportaciones esporádicas. Apenas se distinguen entre sí por mínimos matices, cuando los hay. Ello lleva a pensar que es otro motivo -¿el ego?- lo que mueve a quienes las fundan, para preferir multiplicar gastos y esfuerzos a cooperar en una organización ya existente.

Es verdad que en justicia convendría hacer algún tipo de distinción entre unas y otras, pero por desgracia, en general lo expuesto es rigurosamente cierto. Y aún así, ¡me declaro abiertamente favorable a las ONG! Aquí va la explicación:

Vivimos en una cultura de supervivencia, individualista y consumista. El tiempo es valorado en la medida en que es productivo. Casi han desaparecido los valores absolutos, todo es relativo. Lo global se impone a lo singular. Y, sin embargo, en esta civilización que viaja vertiginosamente por la historia, hay un valor en auge, la solidaridad. Si bien es cierto que es más teórica que práctica, está plenamente instalada en la conciencia colectiva. Las ONG han hecho mucho para que sea
así. Estas organizaciones son el ejemplo de una sociedad a la que le gustaría ser más desprendida, pero no sabe cómo, y encuentra en las ONG la respuesta. Sé que es una solidaridad precaria, pero cumple con la misión de sostener el anhelo de muchos de ser mejores. Sería deseable que a continuación llegase el siguiente paso, el del compromiso vital. No renuncio a él, pero tampoco me atrevería a despreciar, por ejemplo, al 9% de jóvenes españoles que trabaja en voluntariado, ni siquiera a las miles de personas que un día decidieron aportar algo de sus sueldos a los más necesitados. Es sólo un primer paso, insuficiente y quizá anestésico, pero es un paso. En nuestras manos está ayudarles a dar el siguiente.

8 comentarios:

Daniel Mercado dijo...

Haces una correcta exposición de varios aspectos de este tema, tan traido recientemente. De los perversiones que resaltas, me preocupan el tema del destino del dinero. Me parece importante y de fácil solución. La solución estaría simplemente en el manejo transparente, informar a los donantes del destino real de sus aportes, no creo que sea perjudicial informar cuánto se destina a gastos administrativos y de personal de la propia ONG.
Creo que generalizar es cometer una injusticia, y considero que unan gran parte de las ONG's desarrolla una labor valiosa, pero que es buen momento para una autocrítica y un diseño de funcionamiento más claro.
El sólo hecho de no ser gubernamentales, no las inmuniza contra la corrupción y un exceso de autocomplacencia puede llevarles a cometer excesos por vanidad.

Guayaramerín dijo...

estoy de acuerdo contigo.
aunque antes las ONG no eran de mi parecer por el argumento de que solo sirven para tapar agujeros, me has dado una nueva perspectiva de como entendenderlas.
Saludos
te seguire leyendo.
Columba

Miguelo dijo...

Completamente de acuerdo contigo, Armando, tanto en tu valoración negativa como positiva de las ONGs. Tan sólo aportaría un pequeño detalle (importante desde mi punto de vista). No sólo es perverso que las ONGs sean, en el fondo, "calmantes sociales" que sirven para limpiar las conciencias de la gente ante las injusticias estructurales. El tema se agrava cuando su existencia se convierte en la excusa perfecta de muchos gobiernos, ayuntamientos y demás organismos públicos para renunciar a desarrollar adecuadas políticas de atención a personas excluídas y de erradicación de la pobreza, reduciendo su gestión en este asunto al simple reparto de subvenciones. La conocida frase de muchos gobernantes, "¿para qué va a hacer la administración algo que las ONGs hacen mejor?" no es más que una forma de sacudirse un problema. ¿Nos imaginamos cómo respondería la sociedad si un gobernante llegara a suprimir todas las escuelas públicas o los centros de salud con la excusa de que los colegios y hospitales privados y concertados lo hacen mejor?. Cada vez estoy más convencido de que una ONG, para ser realmente "No Gubernamental", no debería depender de subvenciones como le ocurre a practicamente todas hoy día. Y si no es capaz de desarrollar un trabajo sin ese dinero, mejor que cierre el kiosko. A lo mejor esa es la forma de que nuestros gobernante cojan el toro por los cuernos, se dejen de lavar las manos, y le hinquen el diente al problema de la exclusión social utilizando ese dinero repartido en subvenciones en desarrollar políticas realmente efectivas y valorables cada cuatro años en periodo electoral

Armando Vallejo Waigand dijo...

Muy interesante lo que planteas Miguelo. Las administraciones públicas se desentienden de sus obligaciones más 'molestas' y 'contratan' los servicios de las ONG a través de las subvenciones, pero ahorrándose un buen dinero, porque una parte del presupuesto sale de diferentes formas de donación de los ciudadanos.

Estoy de acuerdo. Las ONG deben sensibilizar, aunar esfuerzos entre ellos y obtener dinero exclusivamente de los ciudadanos a través de las mencionadas donaciones. Y la administración que dedique sus ridículos presupuestos destinados a los Servicios Sociales y Cooperación Internacional a luchar contra las causas de las desigualdades. Si hace falta, subiendo los impuestos para ello... Pero claro, esta medida sería tan impopular que perderían las siguientes elecciones, ¡y eso nunca!

Mª Aránzazu dijo...

Pienso que aunque el artículo intenta salir en favor de las ONG'S, todavía quedan bastante infravaloradas, pues desde mi punto de vista su labor es muy importante. Y es que no estamos hablando de un problema cualquiera que hay que resolver. Es que estamos hablando de seres humanos que se mueren de hambre y que no tienen acceso a la sanidad. Y estoy de acuerdo con que hay que luchar porque los gobiernos se impliquen y con resolver el problema desde la raiz. Pero es que mientras luchamos por eso, habrá que alimentar a nuestros hermanos. ¿O nos quedamos tranquilos y dejamos que sigan muriendo mientras resolvemos el problema?
Respecto a que no llega todo el dinero a su destino, yo siempre digo lo mismo: "Si piensas que llega la mitad, da el doble".

Aranchi.

Armando Vallejo Waigand dijo...

Hola Mª Aranzazu. Mi afirmación de que soy totalmente favorable a las ONG es sincera, pero eso no puede evitar la crítica que pretende ser constructiva. El tema, en mi opinión, hay que valorarlo desde un doble enfoque: el de los ciudadanos que aportan sus donaciones y el de las propias ONG.

Desde el primero, suscribo plenamente tus palabras. Ninguna de las críticas que expuse es suficiente motivo para dejar de realizar aportaciones, sino todo lo contrario. Eso sí, nos exige preocuparnos por conocer el destino de sus acciones y la forma en que las ejecutan, tanto para interesarnos por el problema que tratan de solucionar como por su capacidad de gestión.

El segundo enfoque, el de las propias organizaciones, debe ser autocrítico. El propio motivo de su existencia (su sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno) debería llevarles a querer ser cada vez más eficaces en su compromiso y por tanto, evitar o al menos mitigar aquello que lo impide.

Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

Mª Aránzazu dijo...

Gracias por tu contestación, Armando. Ahora sí que estoy plenamente de acuerdo contigo.

Chela dijo...

Muy interesante las reflexiones sobre el hecho de las ONG´s e igualmente las opiniónes de los comentaristas a tu post.

Las ONG,s desempeñan una importante labor pero tienen sus peligros.

Uno: "El capillismo". Muchos prefieren ser "fundadores" de acciones y objetivos que ya estaban en marcha por otras ONG,s antiguas y consolidadas y en vez de sumarse a su labor y pasar al anonimato prefieren apuntarse el tanto de "fundar", dirigir y administrar.

Esta multiplicidad de gestión hace que se pierda mucho dinero y desconcierte a las personas que quieren aportar su ayuda ante tanta proliferación de asociaciones.

Dos: Las subvenciones que, en parte, han pervetido el tema, pues cuando no había subvenciones públicas solo existian dos o tres ONG,s, muy firmes y muy consolidadas, sostenidas con la aportación de muchas personas anónimas que se vinculaban ideologicamente a los fines de la entidad.

Con las subvenciones proliferaron algunos oportunistas. Yo conozco ONG,s cuyos dirigentes son incluso familia y se perpetuan en la dirección y control de la Asociación, viviendo de ella desde hace muchos años.

Tres. El desentendimiento de la Administración. Es verdad que a la Administración le resulta más comodo dar dinero y desentenderse de determinadas acciones. Cuando menos deberia ejercer un control y supervisión, con ánimo positivo de verdera ayuda y colaboración, sobre todo porque debe conocerse el destino de los fondos públicos y porque tiene la obligación de controlar que se cumplan los objetivos del bienestar social.

Cuatro. La falta de transparencia. Son muy pocas las ONG,s que rinden cuentas a sus donantes.

Pero...
De cualquier manera, son muchas las ONG,s y muchas las personas voluntarias que hacen una labor encomiable ayudando a grupos humanos a salir de la pobreza y a procurarse un mejor porvenir en niveles educativos, sanitarios, económicos y sociales.

Un saludo.