GRISÁLIDA

GRISÁLIDA - Social

lunes, 15 de octubre de 2007

Mercado persa

* Fotografía del líder «persa» junto a Evo Morales en
La CRÓNICA de hoy
(28 Septiembre 2007)

Los Jefes de Estado de todo el mundo mantienen frecuentes contactos entre sí en su legítimo empeño de alcanzar acuerdos que beneficien a sus respectivos países. Para ello, en ocasiones están dispuestos a hacer de tripas corazón y departir con líderes políticos de dudosa reputación, por su «peculiar» forma de gobernar. Uno de los más controvertidos es el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, que recientemente ha estado en Venezuela y Bolivia. Precisamente, con motivo de esta última visita se ha levantado un intenso debate en el país sobre la conveniencia o no de que haya sido recibido por Evo Morales.
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Infinita es la hipocresía en el terreno de la Diplomacia. Llega hasta el extremo de condenar, por ejemplo, la Constitución machista de Turquía —motivo que puede frenar su ingreso en la UE—, o la homofobia institucional de Polonia, pero guardar un vergonzoso silencio sobre políticas tanto o más condenables que las citadas. En junio pasado, José Luis Rodríguez Zapatero recibió cordialmente al sangriento dictador guineano Obiang Nguema, a quien hizo prometer, de cara a la galería, la liberación de los presos políticos de su país, Guinea Ecuatorial. En la misma visita, Obiang se reunió con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, para acabar cenando en La Zarzuela, nada menos que con el Rey. El presidente español también ha rendido pleitesía —como casi todos los Jefes de Estado— al Primer Ministro chino, con quien ha mantenido fructuosos encuentros bilaterales. Es de todos conocido que China viola sistemáticamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero es un gigante en plena expansión económica, y la pugna por quedarse con parte del pastel, inaudita. Cabe apuntar que Zapatero no le «exigió» al líder chino —como sí hizo con el africano— ninguna señal que demuestre un giro hacia la democratización del país. Las razones podemos imaginarlas. Pero tampoco los presidentes españoles anteriores están libres del sonrojo. José María Aznar llegó a defender el apoyo de España a Estados Unidos para la invasión de Irak, argumentando la conveniencia estratégica de estar en «sintonía» con la mayor potencia económica del mundo. Repugnante. Estamos ante claros ejemplo de «el fin justifica los medios». El beneficio de un país parece excusar el que sus representantes «toleren» las injusticias que cometen otros gobernantes con sus súbditos. Los escrúpulos no tienen cabida en la acción política.

Ahora bien, suponiendo que los líderes del «mundo libre» tuviesen intención de actuar coherentemente, la alternativa no puede ser el bloqueo económico —o de cualquier otro tipo— porque siempre son los ciudadanos quienes sufren sus consecuencias, mientras que los tiranos lo utilizan para dotar de autoridad moral a sus regímenes. Además, la medida es doblemente hipócrita, porque nunca se cierran las rutas comerciales con países ricos o que poseen codiciados recursos naturales, sino con aquellos de los que el mundo puede prescindir. En lugar de la tolerancia interesada o del bloqueo hipócrita, yo abogo por los gestos; un valioso pero desaprovechado recurso de los personajes públicos en un mundo globalizado, en el que nada escapa al objetivo de una cámara y a la perspicacia de los periodistas. No es necesario romper relaciones con todos los países de comportamiento «desordenado». Existen otras opciones que los expertos en diplomacia internacional sabrán gestionar inteligentemente, pero que, desde luego, no pasan por condenar de modo genérico los regímenes totalitarios y después sonreír en la foto estrechando la mano de sus cabecillas.


No está en mi ánimo ofender a los bolivianos, pero
lamento que el debate que se ha generado en Bolivia respecto a la visita del presidente de Irán, esté orientado exclusivamente a su conveniencia o no, para los intereses estratégicos del país respecto a su economía y sus relaciones internacionales. Es la prueba de que el planeta que habitamos se ha convertido en un gigantesco «mercado persa»... ¡Vaya, qué coincidencia!




13 comentarios:

Jen El dijo...

Nuestro amado presidente Venezolano no lo hace por conveniencia económica sino por mantener el figurin de "opuesto al imperio" mientras le vende casi toda nuestra producción petrolera.

Zapatero también ha recibido muy calurosamente a Chavez para amarrar ciertos contratos de venta de armas a Venezuela. Lo que haga con nosotros...bueno.

La verdad creo que los paises no tienen principios sino intereses, y ahi andamos todos igual.

Un abrazo

Miguelo, sc dijo...

No podías haber elegido un título mejor para tu nuevo artículo, Armando. Desde luego la política de gestos es todo un arma y un arte. Desgraciadamente los gestos hasta la fecha lo único que están haciendo es dejar en evidencia la hipocresía política imperante. Me aterra comprobar diariamente cómo todos los resortes del mundo se mueven por puro interés personal o del partido político de turno... (por encima incluso del interés del propio país). Se me han venido a la cabeza muchos, pasados y recientes, y no he podido dejar de esbozar una sonrisa sarcástica.

Con todas estas perlas que nos estás dejando, ¿estás seguro cuando afirmas que "crees en la política"?, jejeje. Esperaré impaciente el final de la argumentación...

maria dijo...

Hola Armando, yo no creo en la política, sólo en lo que dice Dios.
Los hombres dicen cosas distintas, no entiendo el lenguaje de los políticos porque es triste, vacio y sin contenido, porque no dicen la verdad y los mentirosos no me gustan.
Pero sigue adelante rezándo como yo lo hago.
Un abrazo para tí y tu family.

maria dijo...

redactor jefe en Televisión Canaria y presentador del programa 'Todo Goles'.

Pues ya sabes en que portería tienes que meter los goles Armando, en la de Jesucristo y la Virgen María.
En dos corazones.

Maria dijo...

Se me olvidaba decirte una cosa.
¿Sabes donde pisa la Virgen a la serpiente con su talón?
En la cabeza Armando, en la cabeza.
Así que ya sabes duro y a la cabeza con toda esta gente.

Dorli dijo...

Hola Armando,
he visto entradas tuyas en varios blogs y me he animado a visitarte.
en cuanto a lo que escribes yo creo que los poderosos del planeta se están repartiendo el pastel a su conveniencia, sin tener en cuenta a los pueblos y a las personas.creo que detrás de todas esas uniones políticas contra-natura hay una estrategia por quedarse con el máximo de recursos energéticos, ya que están escaseando, sobretodo el petróleo.
como dijo algún pensador del club bilderberg, somos demasiados habitantes para tan pocos recursos.
Luego no es de extrañar que se organicen guerras con argumentos míticos... pero yo diría que Jesucristo tiene la última Palabra.
Un saludo cordial

Cristian dijo...

Armando:

No hay duda que muchas cosas se mueven por intereses en el mundo, y eso hace que cada vez se pierda lo que realmente importa: el bienestar del ser humano. En Chile, a esos intereses creados decimos el "como vamos", en referencia a la tajada que cada parte se lleva de este Mercado Persa. Bendiciones, muy buena entrada.

carlos martinez dijo...

Precisamente yo creo que la diplomacia es eso. Una especie de teatro de lo absurdo para que todo funcione antes de recurrir a guerras y conflictos graves.
Por eso se les paga a reyes, ministros y jefes de estado, para que hagan "lo que sea" para el bienestar de sus paises.
Y en el sueldo entra tragar sapos y culebras

Daniel Mercado dijo...

Coincido contigo en que la diplomacia se ejerce inadecuadamente. Pero, en defensa de la polémica en mi país, puedo decir algo.
En primer lugar, si la polémica toca, que no ha sido lo único, los beneficios económicos; es porque se establecía el inicio de relaciones diplomáticas con Irán, por supuestos beneficios económicos para el país, así lo presentó Morales.
En segundo lugar, creo que cabe una polémica por una visita innecesaria y un recibimiento apotéosico. ¿Merece toda ese movimiento de personas? Niños que dejan las clases para agitar banderitas iraníes y bolivianas al paso de Ahmadineyad. Y aquí es donde echo en falta, como tú, una polémica más contundente respecto a los aspectos morales del recibimiento. No basta que aparezca como aliado de Chávez, Castro y Morales, y enemigo de Bush, para que sea bueno y para que se lo presente al pueblo boliviano como si de un héroe se tratara. Más aún, considerando todo lo que el presidente Iraní encarna. Pero ya es sabido que desde Platón se añora unos gobernantes sabios.

Raquel dijo...

Lei tu comentario y, aunque lo comparto a grandes rasgos, aún no fui capaz de procesarlo y parir un comentario propio. Por esto, y por que te lo mereces, tienes algo esperandote en mi blog.
Un saludazo!

Mariluz Barrera González dijo...

Si, la política actualmente se basa en un gran teatro... donde todos actúan y es triste descubrir que nadie es honesto ni dice la verdad... eso me preocupa por que el destino de los paises... de las personas está en mano de esa gente... lo que nos espera en este inmenso mercado persa.

Un fuerte abrazo.

Mariluz.

Fran dijo...

Da miedo pensar en manos de quién estan no pocos países y da pena comprobar que según los intereses de cada pais respecto de otros se defienden o se ignoran los derechos humanos.

Por cierto, en la descripción que haces de ti pones que perteneces al arciprestazgo de Arucas. Por si te interesa, en el blog La Cigüeña de la Torre, alojado en www.elperiodistadigital.com ponen un post sobre un cura de ese lugar .

Armando Vallejo Waigand dijo...

Como siempre, GRACIAS a todos por sus comentarios y disculpen la tardanza en las respuestas.

JEN-EL: sí, como dices tienen intereses no principios, pero a la hora de «venderse» públicamente, se muestran como señores íntegros y respetables. Y entonces pregunto, ¿son así desde el principio y lo ocultan, o mutan una vez que llegan al poder?

MIGUELO: me quedan –en principio– dos entradas del «Creo en la política». El segundo coincidiendo –si todo va bien– con la campaña electoral de marzo. Será entonces cuando desvelaré el misterio, que por cierto, tampoco es para tanto.

MARÍA: ¡qué simpática! Me has hecho sonreír con lo de «en la cabeza, Armando, en la cabeza». Tal y como yo lo veo, es verdad que hay que ir a la cabeza, pero a través del razonamiento, que precisamente se hace con la cabeza. Y por cierto, el título «Creo en la política» tiene unas connotaciones muy distintas a las de mi fe en Dios. Como le digo a Miguelo más arriba, pronto explicaré mi razón y mi forma de «creer» en la política.

DORLI: me alegro de que te animases a comentar. Es verdad que creen haberse repartido el pastel, como lo creyeron Inglaterra, Holanda, Francia, Alemania, España... en siglos pasados, cuando colonizaron América y África. Pero luego se dieron de bruces con la realidad. No se puede someter a las personas eternamente. En la actualidad el mecanismo es más hábil, a través de negocio y multinacionales, pero los pobres del mundo tampoco se dejarán someter eternamente. Ya lo estamos viendo. Nuestros líderes no tendrán más remedio que reaccionar.

CRISTIAN: no dudo de que los políticos pretenden lo mejor para el ser humano, siempre qué sean los seres humanos que les pueden votar en las siguientes elecciones. Los otros, son menos seres humanos. eso es lo que jamás he entendido ni entenderé de los nacionalismos. ¿Bajo qué argumento creen los nacionalismos que tienen derecho a obtener la mayor tajada, sin atender a las necesidades de los otros?

CARLOS: es una visión interesante la tuya, y la comparto en cierto modo. Pero ¿cuál sería el límite de «sapos» a tragar por el beneficio de la paz, o más bien, del crecimiento económico?

DANIEL: me dejas la miel en los labios. El asunto de los «sabios» de Platón, la dictadura de la democracia y la no imposible razón de las minorías es un terreno muy interesante a explorar. No es que no se haya recorrido ya, pero nos puede conducir a interesantes conclusiones respecto a la forma en que las mayorías –que con frecuencia son las más manipulables— someten a las minorías. Tiene alguna relación con tu post sobre la polémica de Watson.

RAQUEL: gracias por tu comentario el ¡regalazo!

MARILUZ: lo del teatro que dices me acaba de recordar a una excelente novela muy bien llevada al cine, «Las amistades peligrosas. La última escena de la película es la protagonista quitándose el grueso maquillaje ante el espejo, entre lágrimas, una vez había sido desenmascarada ante la gente. Ese espero que sea el final de los políticos sin escrúpulos, al menos, en la soledad de sus miserias, mientras se miran al espejo.

FRAN: precisamente hoy recibí un correo de Amnistía Internacional, pidiendo firmas para protestar por las atrocidades que se cometen en China, un país que está preparando unos Juegos Olímpicos en los que mostrará al mundo una cara hipócrita de conducta ejemplar. Occidente aplaudirá entusiasmado porque son mil millones de nuevos consumidores. Penoso.