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viernes, 5 de febrero de 2010
Y lamento que un hombre al que considero de principios —muchos coincidentes con los míos, aunque no todos— defienda allí con fervor que la tolerancia es «descubrir, conocer y reconocer al otro», pero, aquí en casa, ni tiene intención de descubrir, ni conocer, ni mucho menos reconocer a los creyentes. Añade que «el odio nace de la ignorancia y la concordia se construye sobre el conocimiento», sin embargo, si él mismo no nos odia, desde luego sí ha facilitado con su política intransigente, de confrontación y arrinconamiento de la fe, el escenario de intolerancia y, por qué no decirlo, de odio hacia la Iglesia y por extensión hacia los católicos, que en la actualidad se vive en el país.
Por último, resulta ciertamente cínico declarar que rechaza «las afirmaciones excluyentes de superioridad moral», al tiempo que para reforzar y dotar a sus palabras de mayor autoridad cita un texto de la Biblia, la autoridad moral por excelencia de los cristianos.
Texto íntegro del discurso de José Luis Rodríguez Zapatero:
«Gracias por invitarme a participar, en nombre de mi país, en nombre de España, en uno de los actos de mayor tradición y simbolismo en la sociedad americana. Gracias a los Senadores Klobuchar e Isakson, y permítanme que les hable en castellano, en la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra.
Nadie como ustedes conoce el valor de la libertad religiosa, sus antecesores huyeron de la dominación y para que nunca les fuera arrebatada la libertad fundaron este país.
Una Nación, los Estados Unidos, alumbrada en la democracia, que no ha dejado de crecer bajo su fuerza; que abolió la esclavitud, reconoció la igualdad de voto y proscribió la discriminación; que ha ensanchado el pluralismo, la tolerancia, el respeto a todas las opciones y creencias.
Conquistas admirables, admirables a ojos de un demócrata que vive en una de las naciones más antiguas del orbe: España; una nación también diversa, forjada en la diversidad y renovada en su diversidad; una nación también americana, "la más multicultural de las tierras de Europa, (la) España celta e ibera, fenicia, griega, romana, judía, árabe y cristiana" -sobre todo cristiana-, como la ha caracterizado desde Latinoamérica Carlos Fuentes.
Nuestros dos países deben mucho a quienes han venido de fuera. No se entienden sin ellos, sin los que, a lo largo del tiempo, han llegado a nuestra tierra y, conviviendo, se han convertido en "nosotros" en lo que somos.
Permítanme que les lea un pasaje de la Biblia, del capítulo 24 del Deuteronomio: "No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal".
No dejemos de velar por la buena integración de quienes han venido a trabajar y a convivir a nuestros países; no dejemos de velar también por aquellos a los que no podemos acoger entre nosotros, y pasan hambre y miseria en tantos lugares de la Tierra, como las personas que viven en Haití y cuyo infortunio nos ha movido a hacer un gran ofrecimiento de solidaridad; una solidaridad que nos reconcilia con nuestra condición misma de seres humanos, vulnerables y fraternos, y que no debe diluirse en el olvido.
Asimismo, quiero proclamar el más sentido compromiso con los hombres y las mujeres que en nuestras sociedades padecen, en estos tiempos difíciles, la falta de trabajo. Todos ellos deben saber que no hay tarea de la que, como gobernantes, nos sintamos más responsables; que no hay tarea que nos acucie más que la de favorecer la creación del empleo.
Señoras y señores,
Hoy mi plegaria quiere reivindicar igualmente el derecho de cada persona, en cualquier lugar del mundo, a su autonomía moral, a su propia búsqueda del bien.
Hoy mi plegaria quiere reivindicar la libertad de todos para vivir su propia vida, para vivir con la persona amada y para crear y cuidar a su entorno familiar, mereciendo respeto por ello.
La libertad es la verdad cívica, la verdad común. Es ella la que nos hace verdaderos, auténticos como personas y como ciudadanos, porque nos permite a cada cual mirar a la cara al destino y buscar la propia verdad.
Pero la tolerancia es mucho más que la aceptación del otro; es descubrir, conocer y reconocer al otro. El desconocimiento del otro está en la raíz de los conflictos que amenazan a la Humanidad y ponen en peligro nuestro futuro. El odio nace de la ignorancia y la concordia se construye sobre el conocimiento. También la paz.
España ya fue en el pasado ejemplo de convivencia entre las tres religiones del Libro, Judaísmo, Cristianismo e Islam, y hoy defiende en el mundo la tolerancia religiosa y el respeto a la diferencia; el diálogo, la convivencia de las culturas, la Alianza de las Civilizaciones.
Lo hacemos con tanta convicción como rechazamos las afirmaciones excluyentes de superioridad moral, el absolutismo o el fundamentalismo intransigente.
Estados Unidos sabe, como también lo sabe España, que la utilización espuria de la fe religiosa para justificar la violencia puede ser enormemente destructiva, y qué mejor momento que este Desayuno de Oración para que recordemos juntos, para que honremos juntos, a nuestras víctimas del terrorismo, porque, juntos, también defendemos la libertad allí donde se ve amenazada.
Señor Presidente, Congresistas, señoras y señores,
Ya sea con una dimensión trascendente o cívica, la libertad es siempre el fundamento de la esperanza, de la esperanza en el futuro.
"Por la libertad, así como por la honra -se dice en El Quijote, la obra literaria más importante escrita en español- se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos..."
Que ese don siga iluminando a América y a todos los pueblos de la tierra.
Gracias.»
domingo, 6 de septiembre de 2009
LA VALENTÍA DE JUAN ESLAVA
Por
Armando Vallejo Waigand
Sigo sin haber leído «El catolicismo explicado a las ovejas». Pobre de mí. Continúo sumido en la oscuridad de mi ignorancia, sin dejarme guiar por la luz que generosamente Juan Eslava me brinda para conducirme hacia el saber. Pero no será por mucho tiempo. Hoy es el primer día del resto de mi vida, el que viviré al calor de la sabiduría del hombre que lo sabe todo sobre Dios, la fe y la religión; el Alfa y el Omega de la existencia humana.
El primer párrafo del comentario promocional del libro dice así: «¿Quién es Dios? ¿Quién fue Jesús de Nazaret? ¿Qué significa ser católico? ¿Sabemos todo lo que hay que saber sobre cómo nació el cristianismo? Juan Eslava Galán sí lo sabe [...]». Y se queda tan ancho. Parece un texto extraído de la sátira de Les Luthiers en la que los geniales humoristas argentinos parodian a un predicador latinoamericano al que bautizan como Warren Sánchez. Pero no. Está escrito con toda solemnidad en la web de Eslava, que se revela, así, muy alejado de otros ilustres autores, científicos e intelectuales, que prefieren seguir los senderos del «sólo sé que no sé nada» socrático. Eslava sí lo sabe, y, como continúa el párrafo citado, «nos lo cuenta [...]».
La fanfarronada es monumental.
Pero no mayor que la que sigue: «Un libro valiente que responde a muchas cuestiones que atormentan hoy el alma del creyente».
¿Un libro valiente? Juan Eslava se ha equivocado de década y, por lo tanto, de siglo. Valiente sería si lo hubiera publicado hace cincuenta o sesenta años y no en 2009. No acabo de ver el riesgo que asume el escritor jienense con esta obra. Son tiempos de supresión de crucifijos, de feroz arrinconamiento de los creyentes y éxito de programas de televisión que se mofan de la Iglesia, los católicos y los religiosos. Eslava bracea más a favor de corriente que Pedro Barrié de la Maza —financiero gallego y presidente de comisión—, del que tanto se burla en «Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie», quien regaló al recién nombrado Generalísimo el famoso Pazo de Meirás, y que, después, ya durante el Régimen, fue generosamente recompensado por el Caudillo.
Pero, según Eslava y sus socios, estamos ante un libro valiente.
Fotografía tomada de Periodista Digital. Juan Eslava en
una de las entrevistas en las que se despacha a gusto sobre
la Iglesia Católica afirmando que «todo es un montaje»,
mientras promociona el libro en el que supuestamente lo demuestra
Más abajo, después de recitar todas las materias sobre las que nos va a ilustrar —cristología, historia de las religiones, exégesis bíblica...— llegamos al «trailer» que intenta captar al potencial lector mediante preguntas provocativas a las que, supuestamente, responderá en las páginas del libro. Algunos ejemplos: «¿Es Dios psicópata?, ¿Por qué el Ángel de la Guarda anota en su Libro Mayor los orgasmos de cada católico?, ¿Por qué el Espíritu Santo es una paloma en lugar de un ornitorrinco?, ¿Era puta la Magdalena...?». Nada nuevo bajo el sol. Si acaso, el envoltorio de las preguntas, cuya intención es sorprender y provocar lo máximo posible, ya que los contenidos son poco originales. De hecho, el libro tiene todo el aspecto de pertenecer a la categoría de «trapera» literaria (1). En las entrevistas que le hacen durante la promoción del libro, Eslava repite sin parar argumentos sobradamente conocidos de otros autores, con el entusiasmo de quien acaba de hallar la piedra filosofal, y que ya han sido refutados o seriamente debilitados —en algún caso ni siquiera tenidos en cuenta, por absurdos— por exégetas tanto ateos como creyentes. Conviene aclarar que Juan Eslava no es un experto y, al menos en esto, no pretende pasar por serlo, aunque después presuma, nada menos, de haber logrado «desmontar» el cristianismo y hasta la existencia de Dios (2). Definitivamente, el autor de «En busca del unicornio» no es un hombre modesto.
La parte final tampoco tiene desperdicio: «Un libro claro y sincero que persuadirá al lector para que no marque la crucecita de la Iglesia en la Declaración de la Renta».
Enésima fanfarronada.
Sin embargo, es posible que Juan Eslava no sea tanto un fanfarrón como un hombre de negocios. Esta última afirmación no es diferente a los anuncios de crecepelos en las revistas del corazón o las cremas milagrosas para perder veinte kilos en dos semanas. El cínico anunciante sabe que la pócima no sirve para nada pero la técnica de venta, siendo éticamente discutible, tiene una indudable eficacia comercial para captar a muchos incautos/as. Vende. Como vende poner de vuelta y media a la Iglesia y prometer que quien lea el libro, sin excepción, no volverá a apoyarla en su Declaración de la Renta. En realidad, los comerciales de Planeta saben, igual que Juan Eslava, que quienes se tragarán el anzuelo serán los ya convencidos de que la Iglesia es corrupta, perversa y mentirosa, y buscan reforzar su posición gracias a un ensayo que se presenta como histórico y científico. Ellos, y no los otros, serán el rebaño de ovejas que harán más rico al pastor sin escrúpulos.
(1) «Trapera», en Canarias, es un producto del telar (colchas, alfombras...) tejida con restos de otros trapos viejos de distintos colores. Las mujeres las confeccionaban en tiempos de escasez.
(2) En una entrevista publicada en Revista Fusión, Eslava utiliza el vulgar recurso del menosprecio, si no el insulto, al dividir a todos los católicos, sin excepción, entre los estúpidos, que se aferran a su religión por miedo a la muerte, y los mentirosos saqueadores, sabedores del engaño y cómplices de la Iglesia. Los que se hacen preguntas, afirma, «abandonan el redil». Éste es el intelectual Eslava.
__________________________________
En las dos últimas entradas del blog hice públicos los correo que cruzamos con Juan Eslava Galán a propósito del texto con el que promociona en su web su libro más reciente, «El catolicismo explicado a las ovejas». Ahora me propongo hacer una crítica, no tanto del libro, que no he leído todavía, como del cinismo con el que es capaz de expresarse —o permitir que otros lo hagan en su nombre— con el único fin, supongo, de vender más ejemplares.Según Juan Eslava el cristianismo es una gran mentira
(imagen de la Madre Teresa de Calcuta tomada de Vidas Famosas)
(imagen de la Madre Teresa de Calcuta tomada de Vidas Famosas)
El primer párrafo del comentario promocional del libro dice así: «¿Quién es Dios? ¿Quién fue Jesús de Nazaret? ¿Qué significa ser católico? ¿Sabemos todo lo que hay que saber sobre cómo nació el cristianismo? Juan Eslava Galán sí lo sabe [...]». Y se queda tan ancho. Parece un texto extraído de la sátira de Les Luthiers en la que los geniales humoristas argentinos parodian a un predicador latinoamericano al que bautizan como Warren Sánchez. Pero no. Está escrito con toda solemnidad en la web de Eslava, que se revela, así, muy alejado de otros ilustres autores, científicos e intelectuales, que prefieren seguir los senderos del «sólo sé que no sé nada» socrático. Eslava sí lo sabe, y, como continúa el párrafo citado, «nos lo cuenta [...]».
La fanfarronada es monumental.
Pero no mayor que la que sigue: «Un libro valiente que responde a muchas cuestiones que atormentan hoy el alma del creyente».
¿Un libro valiente? Juan Eslava se ha equivocado de década y, por lo tanto, de siglo. Valiente sería si lo hubiera publicado hace cincuenta o sesenta años y no en 2009. No acabo de ver el riesgo que asume el escritor jienense con esta obra. Son tiempos de supresión de crucifijos, de feroz arrinconamiento de los creyentes y éxito de programas de televisión que se mofan de la Iglesia, los católicos y los religiosos. Eslava bracea más a favor de corriente que Pedro Barrié de la Maza —financiero gallego y presidente de comisión—, del que tanto se burla en «Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie», quien regaló al recién nombrado Generalísimo el famoso Pazo de Meirás, y que, después, ya durante el Régimen, fue generosamente recompensado por el Caudillo.
Pero, según Eslava y sus socios, estamos ante un libro valiente.
una de las entrevistas en las que se despacha a gusto sobre
la Iglesia Católica afirmando que «todo es un montaje»,
mientras promociona el libro en el que supuestamente lo demuestra
La parte final tampoco tiene desperdicio: «Un libro claro y sincero que persuadirá al lector para que no marque la crucecita de la Iglesia en la Declaración de la Renta».
Enésima fanfarronada.
Sin embargo, es posible que Juan Eslava no sea tanto un fanfarrón como un hombre de negocios. Esta última afirmación no es diferente a los anuncios de crecepelos en las revistas del corazón o las cremas milagrosas para perder veinte kilos en dos semanas. El cínico anunciante sabe que la pócima no sirve para nada pero la técnica de venta, siendo éticamente discutible, tiene una indudable eficacia comercial para captar a muchos incautos/as. Vende. Como vende poner de vuelta y media a la Iglesia y prometer que quien lea el libro, sin excepción, no volverá a apoyarla en su Declaración de la Renta. En realidad, los comerciales de Planeta saben, igual que Juan Eslava, que quienes se tragarán el anzuelo serán los ya convencidos de que la Iglesia es corrupta, perversa y mentirosa, y buscan reforzar su posición gracias a un ensayo que se presenta como histórico y científico. Ellos, y no los otros, serán el rebaño de ovejas que harán más rico al pastor sin escrúpulos.
(1) «Trapera», en Canarias, es un producto del telar (colchas, alfombras...) tejida con restos de otros trapos viejos de distintos colores. Las mujeres las confeccionaban en tiempos de escasez.
(2) En una entrevista publicada en Revista Fusión, Eslava utiliza el vulgar recurso del menosprecio, si no el insulto, al dividir a todos los católicos, sin excepción, entre los estúpidos, que se aferran a su religión por miedo a la muerte, y los mentirosos saqueadores, sabedores del engaño y cómplices de la Iglesia. Los que se hacen preguntas, afirma, «abandonan el redil». Éste es el intelectual Eslava.
Etiquetas: crítica, Iglesia, libros, manipulación, religión
domingo, 30 de agosto de 2009
OVEJAS AGRADECIDAS (respuesta de Juan Eslava)
Por
Armando Vallejo Waigand
En la entrada anterior hice público el comentario que envié al escritor Juan Eslava Galán a propósito de su último libro, «El catolicismo explicado a las ovejas», en su página web. El señor Eslava ha tenido la amabilidad de contestarme. A continuación, tal y como me comprometí, tienen su respuesta íntegra y mi réplica a la misma.
Respuesta de Juan Eslava Galán
Respuesta de Juan Eslava Galán
Estimado amigo:
¿Se ha parado a considerar que hay personas que no lo hacen todo por dinero y que yo pudiera ser una de ellas? ¿Se ha parado a considerar que a lo mejor lo hago porque sinceramente creo que el catolicismo es una estafa y que como intelectual que se debe a la verdad tengo la obligación de desvelarla? Por supuesto es mi verdad, y no lo oculto, que no necesariamente debe coincidir con la verdad de otras personas, por ejemplo la suya. En cuanto a las citas es una cuestión de mera honradez: en lugar de apropiarte de una idea ajena, lo citas literalmente para que el lector conozca de donde procede. Es normal en la literatura científica. Y el porcentaje de citas en mi texto no va más allá de un cinco por ciento: perfectamente honrado.
Le agradezco que lea mis escritos. Y le agradeceré que me señale los errores que encuentre en ellos (de datos obviamente, no de interpretación que es libre) porwue siempre estoy dispuesto a rectificar en obsequio de la verdad.
Reciba un cordial saludo de
Juan Eslava
Réplica de un servidor
Estimado Juan:
Muy agradecido por su respuesta. No tengo nada que objetar, salvo a esta frase suya: «como intelectual que se debe a la verdad tengo la obligación de desvelarla». No se ofenda, pero resulta bastante pretenciosa, máxime cuando, que sepamos, no es usted un erudito en la materia. A lo mejor me sorprende, pero dudo que desvele usted algo que no hayan publicado ya otros autores. Por otro lado, desconozco si es usted capaz de traducir el latín —supongo que sí—, pero sobre todo, el griego clásico, el arameo y el egipcio, lenguas en las que están escritos los principales textos originales sobre los que se basa toda la investigación moderna sobre Jesús y el origen del cristianismo, y, en cualquier caso, si ha tenido usted acceso a ellos. No obstante, como bien sabrá, la Tercera Búsqueda es una investigación multidisciplinar de expertos, creyentes y no creyentes, que está alcanzando algunos resultados muy interesantes con novedades significativas respecto al Jesús histórico, no siempre acordes a lo que se creía o aseguraba la tradición de la Iglesia.
Con todo, y salvo la mencionada objeción, su respuesta me parece muy apropiada para un correcto enfoque del contenido de su último libro. Expresiones como «mi verdad...», «creo que...», «libre interpretación...», son razonables y adecuadas. Una lástima que ninguna de ellas aparezca en el comentario que promociona su libro en la web, ni en las entrevistas que le he leído sobre el particular. En lugar de eso aparecen afirmaciones categóricas en términos absolutos, en las que nos quiere hacer creer que ha descubierto la Verdad, con mayúsculas. Si no fuera usted un filántropo, «que se debe a la verdad» y tiene «la obligación de desvelarla» pensaría que se trata de publicidad engañosa con el objeto de vender más ejemplares.
A ello me referiré en la próxima entrada de mi blog.
Una vez más, agradecido por su respuesta.
Reciba un cordial saludo,
Armando Vallejo Waigand
Con todo, y salvo la mencionada objeción, su respuesta me parece muy apropiada para un correcto enfoque del contenido de su último libro. Expresiones como «mi verdad...», «creo que...», «libre interpretación...», son razonables y adecuadas. Una lástima que ninguna de ellas aparezca en el comentario que promociona su libro en la web, ni en las entrevistas que le he leído sobre el particular. En lugar de eso aparecen afirmaciones categóricas en términos absolutos, en las que nos quiere hacer creer que ha descubierto la Verdad, con mayúsculas. Si no fuera usted un filántropo, «que se debe a la verdad» y tiene «la obligación de desvelarla» pensaría que se trata de publicidad engañosa con el objeto de vender más ejemplares.
A ello me referiré en la próxima entrada de mi blog.
Una vez más, agradecido por su respuesta.
Reciba un cordial saludo,
Armando Vallejo Waigand
Etiquetas: crítica, Iglesia, libros, manipulación, religión
lunes, 24 de agosto de 2009
OVEJAS AGRADECIDAS
Por
Armando Vallejo Waigand
Había oído hablar del alto valor nutritivo de la leche de oveja y del sabroso queso que con él se prepara, pero últimamente parece que también su carne comienza a ser muy apreciada, sobre todo entre intelectuales aspirantes a frecuentar restaurantes de alta cocina.
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Para evitar caer en la reiteración y extenderme innecesariamente me limito a transcribir el texto que le he enviado al escritor Juan Eslava Galán a través del correo electrónico de su web personal. Juan Eslava Galán es licenciado en filología inglesa y doctor en letras, autor de más de sesenta libros y Premio Planeta 1987 (En busca del unicornio). Pero quiere más... dinero.
«Estimado Juan:
Acabo de terminar de leer "Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie". Ha supuesto para mí una lectura amena, ligera e instructiva, excelente para el verano. Interesado en su perfil profesional, he accedido a su página web, donde me encuentro con el llamativo título de su último libro, "El catolicismo explicado a las ovejas". No lo he leído (aún), así que sólo puedo juzgar por el comentario promocional que acompaña el título, imagino que de su propia cosecha aunque esté escrito en tercera persona. Sin embargo, es suficiente (por poco original) para hacerme una idea de su contenido, que, obviamente, no discutiré con usted en estas breves líneas. Como bien sabe, no es usted el primero en contar las "mentiras" del catolicismo, ni en "desvelar" los grandes misterios del origen del cristianismo y de la Biblia. Será usted uno más en tratar de hacer caja con un tema que, seamos francos (¡vaya, qué coincidencia!), es muy oportuno en nuestro país en estos momentos. No le culpo, tiene usted todo el derecho a llenarse los bolsillos, si todo va bien y dos o tres medios afines a la causa le apoyan con publicidad en programas televisivos de masas en los que los asuntos anticatólicos tienen buena acogida (seguro que el Gran Wyoming y La Sexta, en general, le podrán echar una mano).
No obstante, me queda una duda respecto al título: ¿Está seguro de que va usted a iluminar a las “ovejas” y sacarlas de su ignorancia, o más bien a aprovecharse de ella (de la ignorancia) para sacarles el dinero? La pregunta es, por supuesto, retórica, porque usted y yo conocemos la respuesta. Es igual de fácil engañar a las “ovejas” de un lado como del otro, y tanto desde un lado como desde el otro, ¿no le parece?
Puedo imaginar el formato del volumen que nos propone: temas llamativos para los poco iniciados (o mal iniciados) como se deduce de las preguntas que sirven de cebo en su web, regados con interminables citas bibliográficas (su historia de la Guerra Civil está plagado de ellas hasta el punto de acabar siendo un libro escrito con pedazos de otros libros, lo cual también tiene su mérito), y, seguramente, al estilo de sus predecesores en el asunto, dando por ciertas, o soltando como quien no quiere la cosa, teorías sin confirmar, contra las que existen otras tantas, igual de probables, que afirman lo contrario, y que usted obviará o ridiculizará. No soy adivino, es que ya lo he visto antes, aunque ya le adelanto que no por ello prescindiré del placer de su lectura. Si encuentro novedades significativas le prometo que se lo haré saber y lo exaltaré en mi humilde blog en el que también publicaré lo que ahora está leyendo (es una publicidad modesta, pero es todo lo que puedo ofrecerle para contribuir al ensanchamiento de su cuenta corriente), así como cualquier respuesta o comentario que tenga a bien concederme.
Muchas gracias por su tiempo y su trabajo.
Atentamente,
Armando Vallejo Waigand»

Nosotras, las ovejas, estamos agradecidas a los intelectuales cuya vocación es liberarnos de la estupidez. Mientras ellos lo hacen de las hipotecas.
Etiquetas: crítica, Iglesia, libros, manipulación, religión
jueves, 26 de marzo de 2009
CON ELLA LLEGÓ EL ESCÁNDALO
Por
Armando Vallejo Waigand
La campaña contra el aborto recién lanzada por la Iglesia Católica en España ha despertado una indignación sin precedentes en amplísimos sectores de la población. El rechazo está siendo tan violento, que el asunto bien merece un análisis en sí mismo, más allá del debate sobre la cuestión de fondo. Lo más interesante de todo es comprobar la variedad de los motivos que han provocado la furibunda reacción, en algunos casos se diría que opuestos entre sí.
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Imagen tomada de parroquidesandiego.es
Lo primero que llama la atención es que no está demasiado claro si la repulsa es contra el fondo de la campaña, contra su estética, o contra el simple hecho de que la Iglesia se pronuncie públicamente sobre una cuestión moral. Seguramente, todo junto y bien mezclado. Ésa suele ser la receta del éxito, siempre que se juegue con el viento a favor, como es el caso. Pero, aún siendo así, sigue sin ser suficiente para explicar las proporciones de la tormenta que se ha desatado, entre otras cosas, porque parece haber sido espontánea y no orquestada. Ésta es una característica muy a tener en cuenta desde el punto de vista sociológico, cuando hablamos de acciones comunes de un determinado grupo social, sin intervención, al menos directa y aparente de personas que ejerzan de líderes. Tampoco responde al seguimiento de la corriente social del momento, porque ésta no suele provocar confrontación, sino indiferencia.
Así es que, tenemos una acción —la de la Iglesia con su campaña—, una reacción, que es adversa y espontánea, y una pregunta: ¿qué hace que una campaña contra el aborto sea mucho peor recibida que, por ejemplo, la carta pastoral de los Obispos antes de las últimas Elecciones Generales, las manifestaciones convocadas en toda España contra los matrimonios homosexuales, o la oposición de la Iglesia a la investigación con células madre?
«La rabia contenida
durante años por el temor,
irrumpe incontrolado e irracional,
tratando de destruir por
venganza a su carcelero»
En mi opinión, las causas son tres. La primera y más importante es la liberación de los españoles respecto a la Iglesia y la religión, en un país que durante décadas vivió una fe prisionera del miedo a la condenación eterna, inculcada, o cuando menos rentabilizada por una jerarquía poderosa, que ejercía el control moral de la sociedad, sin duda convencida de que esa era su misión evangélica. La Iglesia y todo lo relacionado con ella inspiraban miedo, porque gozaban del favor de los gobernantes del momento y administraban el poder que «recibían» del Creador. No nos podemos hacer una idea de lo que es capaz el miedo inscrito en la mentalidad colectiva y transmitida de generación en generación. Sólo ahora, muchos años después de la llegada de la Democracia, los españoles de todas las capas y ámbitos sociales se atreven a contradecir y desafiar a la Iglesia. Una de las consecuencia de tal «rebeldía» es la que estamos viviendo: excesos, violencia verbal, ataques indiscriminados... Nada que no estemos acostumbrados a leer en la Historia, cuando se han producido liberaciones semejantes de personas, pueblos o naciones respecto a cualquier poder autoritario. La rabia contenida durante años por el temor, irrumpe incontrolado e irracional, tratando de destruir por venganza a su carcelero. En el caso de España y la Iglesia, alentado por el gobierno de Zapatero desde que llegó a la presidencia. Él fue quien creó el clima propicio, ejerciendo de abanderado y marcando los pasos. No es una crítica, sino todo lo contrario, porque, si bien ha abonado el campo para excesos como los que estamos viendo, también está colaborando en la reconstrucción de las comunidades de fe sobre bases más sólidas que la costumbre o el miedo, eso sí, probablemente, muy a su pesar.
La segunda razón también tiene que ver con la Iglesia, pero desde su incómoda y nunca admitida autoridad moral. Por mucho que la mayoría de los españoles rechace a la Iglesia como institución, su opinión sigue teniendo peso. Es curioso que, aunque le gente por lo general no actúe de acuerdo a sus códigos éticos, le gustaría que la Iglesia bendijera su comportamiento. Por eso, cuando no lo hace, se le tacha de intolerante y trasnochada. Lo cierto es que la Iglesia es esa voz molesta y constante —como la de nuestros padres o profesores cuando somos niños, y la de los buenos amigos cuando somos adultos—, que no nos dice siempre lo que queremos oír, sino lo que considera mejor para nosotros y para quienes nos rodean. Es comprensible que nos haga rabiar quien recrimina nuestro comportamiento, sobre todo, si su opinión nos importa.
Y por último, la cada vez más baja consideración social del embarazo y la maternidad. Porque, nos guste o no, el aborto tiene que ver con los hijos. Si hay aborto es porque antes ha habido un embarazo del que, en circunstancias normales, hubiera florecido una criatura. Pero sucede que la maternidad no es un valor destacado en nuestra sociedad, y mucho menos el estado de embarazo. Una molestia «innecesaria» —cuando además es más cómodo «comprar»/adoptar niños en China—, casi una enfermedad que interrumpe nuestro modo de vida y puede entorpecer la progresión profesional de la «afectada». Esta mentalidad está tan extendida y ha calado tan hondo entre los jóvenes, que se habla del aborto con una ligereza y frivolidad alarmantes, incluso para quienes no consideran al feto un ser humano.
* Y hablando de frivolidad, sigo esperando respuestas al post anterior. Todo tiene un porqué...
sábado, 18 de octubre de 2008
¿PSICOTERAPIA EVANGELIZADORA?
Por
Armando Vallejo Waigand

La Gestalt es una corriente humanista dentro de la Psicología, que nació en Alemania a principios del siglo XX fundada por el psicólogo Fritz Perls. Llevada a la psicoterapia de grupos, persigue la liberación de los sentimientos —arrinconados por la razón, según sus teóricos—, así como la concesión al cuerpo de un mayor protagonismo en la relación con nosotros mismos y con los demás, prestando más atención a lo que éste «necesita», y desarrollando la desinhibición en el contacto físico. Su aplicación en los procesos de fe es teológicamente discutible y, de hecho, discutida.
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En la Diócesis de Canarias, a la que pertenezco, ha habido algunos intentos por parte de sacerdotes y seglares de poner en práctica la Gestalt en sus parroquias y grupos de fe, con resultado más bien desafortunado. Muchas corrientes filosóficas, políticas o psicológicas gozan en su origen de una base teórica de buena apariencia, defendibles en el plano dialéctico, pero que llevadas a la práctica se topan con la realidad del ser humano. Entonces, sus partidarios suelen culpabilizar a éstos y a sus defectos del desenlace no deseado, como si la teoría fuera perfecta pero los sujetos incapaces de materializarla. ¿Acaso la fórmula iba dirigida a otra especie que no era la humana? Pues si iba dirigida a los humanos y los humanos son incapaces de llevarla a la práctica, será que la teoría en cuestión no era tan perfecta. Con la Gestalt, sobre todo cuando es aplicada a la fe cristiana, sucede algo parecido.
Acaba de celebrarse la Asamblea anual de principio de curso de Agentes de Pastoral Jóvenes, en esta ocasión bajo el lema «Una mirada evangelizadora hacia los jóvenes». El ponente invitado para ayudar en la reflexión fue el ex sacerdote malagueño y Educador en Espiritualidad y Crecimiento Personal, José María Alvear. Quien haya tenido la oportunidad de aproximarse alguna vez a la Gestalt y sus fundamentos pudo detectar con facilidad desde el primer momento que la jornada constituía una iniciación a esta psicoterapia aplicada a la fe. Voy a intentar exponer a posteriori muy someramente de qué se trata y cuáles son sus puntos más polémicos a mi juicio, a partir de algunos de los enunciados y dinámicas realizadas por el propio ponente. Quiero subrayar que estoy absolutamente convencido de la buena intención de los organizadores de la Asamblea, el Secretariado de Pastoral con Jóvenes de la Diócesis, y constato una vez más la admirable labor que desempeña en su incansable búsqueda de cauces para llevar el Evangelio hasta el corazón de los jóvenes. Esta vez, en mi opinión, la dirección no fue la correcta.
- «En la actualidad existe una gran desconexión entre el cuerpo y la mente... Descuidamos nuestro cuerpo... Debemos escucharlo para saber lo que necesita...El cuerpo necesita equilibrio...» (José María Alvear)
La Gestalt nació a principios del siglo XX y sus fundadores decían exactamente lo que se puede leer arriba. Pero desde entonces ya han pasado cien años y el escenario social y cultural ha variado por completo. En realidad, sucede todo lo contrario. Jamás en la historia ha habido tanta obsesión por consumir alimentos sanos y productos de higiene, belleza o salud. El bienestar físico y el placer por el placer son fines en sí mismos, así que no se puede decir que descuidemos nuestro cuerpo, porque, de hecho, lo adoramos, y la mayoría de quienes no lo hacen se sienten mal por ello. Otra cosa es decir que el tipo de conexión que tenemos con nuestro cuerpo tal vez es equivocado, pero que la conexión existe es indiscutible.
- «Para orar hay que cuidar el cuerpo... Quien no tiene un buen champú no puede orar...» (cita utilizada por José María Alvear en tono jocoso)
Entramos aquí en terreno resbaladizo. Se parte de esa verdad oriental según la cual la oración se ha de hacer en cuerpo y mente —o espíritu—, pero se lleva hasta el extremo, porque disponer el cuerpo para orar nada tiene que ver con la higiene, la estética o la salud. Más bien, al contrario, se trata de lograr que ninguna de esas cosas impida el encuentro con Dios. Tony de Mello proponía que la persona orante entrase primero en conexión con su cuerpo y tomara consciencia de cada una de sus sensaciones —frío, dolor, picor, nerviosismo, hambre...— precisamente para liberarse de ellas durante la oración.
- Dinámicas con el contacto físico y la explosión de los sentimientos como protagonistas.
Son muy utilizadas en las psicoterapias Gestalt. Su objetivo es lograr la mayor desinhibición posible de los sujetos y de ese modo completar poco a poco el todo de la persona, que incluye, además del cuerpo y los sentimientos, la razón. En la iniciación —como sucedió en este caso— y en la primera fase el tipo de contacto no difiere mucho de otras dinámicas al uso en la animación de grupos, cuando se persigue, por ejemplo, reforzar la confianza entre los miembros o la ruptura de barreras entre ellos. Sin embargo, muy pronto se asciende en los niveles —muy definidos por otro lado— para recorrer con los dedos el rostro de los otros y más tarde las diferentes partes del cuerpo. El trabajo casi siempre se realiza por parejas, y mediante el mismo se aspira a utilizar con «naturalidad» los cinco sentidos, incidiendo de manera especial en el tacto. Es fácil imaginar dónde acaba el máximo nivel. Naturalmente, no se obliga a nadie, pero está de más explicar cómo funciona la psicología de los grupos. Es muy difícil que los individuos se atrevan a romper la uniformidad, sobre todo cuando se trata de jóvenes, por vergüenza o por miedo a ser considerados demasiado pudorosos.
Por otro lado, en las dinámicas en las que se profundiza en los sentimientos, se trata de conducir a los participantes hasta un estado en el que afloren las emociones que se hallan ocultas en lo más profundo de su ser. Normalmente, estas sesiones suelen acabar en un baño de lágrimas, con abrazos entre todos, después de haber transitado por estallidos de rabia, gritos o risas ostentosas. El efecto no es el mismo en todos como puede suponerse. Y ese es el peligro. Las consecuencias de hurgar en las entrañas de los sentimientos humanos, sin un diagnóstico profesional individualizado previo de cada uno de los miembros de la terapia, son imprevisibles porque se desconocen los límites de los que no se debería pasar. En psicoterapias individuales el profesional tiene sumo cuidado de no allanar un territorio delicado antes de tiempo, por eso hacerlo en grupo resulta, cuando menos, temerario.
En ambos casos, las dinámicas orientadas al cuerpo y las dirigidas a los sentimientos, tratan de llevar a las personas hasta sus propios límites para que paulatinamente intenten traspasarlos y de ese modo se «liberen» de algo que se supone que les impide realizarse plenamente como personas. Pero moverse permanentemente en el filo de la navaja no parece demasiado saludable, sobre todo, insisto, en terapias grupales, con ritmos distintos de sus miembros.
- La búsqueda del «yo» y de su satisfacción es otro de los objetivos cuyo fin es alcanzar el equilibrio de la persona.
Huelga decir que toda psicoterapia, y la Gestalt no es una excepción, va dirigida al individuo, nunca a la sociedad en su conjunto o a una comunidad. Obviamente, se supone que el crecimiento personal debería redundar también en la mejora de la relación con los otros, pero el modo de lograrlo se basa en conceptos, podríamos decir, egoístas, desde el punto de vista del «ideario» cristiano.
José María Alvear explica que el ser humano se compone en su parte no corporal, de mente, de sentimientos, del «ego» —la fachada construida para mostrar a los demás— y del «yo» —lo que Dios quiere que seamos—. Esta última es una sorprendente afirmación que no compartiría el 99% de los psicólogos, entre otras cosas, porque se mezcla de manera poco ortodoxa una catalogación científica con una creencia. Lo máximo que la psicología podría decir del «yo» es que se trata de lo que seríamos si no nos lo impidiese el «ego», es decir, nosotros mismos, pero libres. En cualquier caso, y salvo la dinámica inicial para ambientar la oración, éste fue el único nexo de toda la jornada, por forzado que sea, entre la ponencia y el lema de la Asamblea —«Una mirada evangelizadora hacia los jóvenes»—. Un fugaz guiño que dio la impresión de ser en realidad un intento de justificar la propuesta de utilizar la psicoterapia para evangelizar. La teoría vendría a decir que si Dios es quien inspira el «yo», la psicoterapia nos permitirá hallarlo en nuestro interior, porque ahí es donde habita. Así que si nos aplicamos en nuestro crecimiento personal a través de la psicología estaremos más cerca de Dios. Se parece mucho a esa teoría según la cual todas las respuestas están en nuestro interior. Este razonamiento nos lleva a la siguiente conclusión, no admitida por los seguidores de la Gestalt ni por los psicólogos en general, pero que se repite de manera terca en la práctica: los demás estorban en nuestro proceso de maduración. Salta a la vista el choque frontal con los fundamentos del cristianismo, que ve a Dios en el prójimo, y el encuentro con el Todopoderoso en la apertura a la trascendencia mediante la oración, y no mirándonos el ombligo psicológico.
- Frase de José María Alver tras el desarrollo de una dinámica Gestalt por parejas: «¿Por qué te preocupas por lo que siente el otro? Solo debe importarte lo que sientes tú».
La Gestalt persigue la máxima autonomía posible, la no dependencia de nadie, hasta llegar a ser autosuficiente. Y el que aparece arriba es un buen ejemplo del egoísmo como elemento necesario en los modelos de desarrollo personal que sigue la psicoterapia. Cada individuo debe preocuparse exclusivamente de sí mismo, aunque la dinámica sea compartida. No es casualidad que ésta sea la parte que más le cuesta a los psicoterapeutas de Gestalt inculcar en los grupos cristianos, que están acostumbrados a hacer todo lo contrario. La teoría «primero debo ayudarme a mí mismo para después ayudar a los demás» es falsa, o al menos incompleta. No lograremos nunca ayudarnos lo suficiente a nosotros mismos para, al fin, ayudar a los demás. Hemos de hacerlo simultáneamente.
En definitiva, no creo que la Gestalt pueda ser evangelizadora. La psicoterapia es psicoterapia y puede aportar beneficios a las personas, pero no evangelizarnos ni ayudar a evangelizar. Creo que el Evangelio puede hacer más por quienes acuden a psicoterapia que la psicoterapia por los que buscan a Dios.
domingo, 22 de junio de 2008
LA CASILLA DE LA IGLESIA
Por
Armando Vallejo Waigand
Nunca antes una equis fue tan deseada, publicitada, buscada, perseguida… Nunca antes la Iglesia Católica en España había puesto en marcha semejante maquinaria de marketing tratando de mostrar al gran público su cara solidaria. Nunca antes una empresa de comunicación diseñó una campaña tan agresiva en contra de la Iglesia. Los «nuevos tiempos» para los católicos en España siguen avanzando y sorprendiendo. ¿Y saben qué? Pues que yo me alegro.
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La Conferencia Episcopal y sus asesores se han puesto las pilas para tratar de «vender» una imagen que convenza a los españoles de los beneficios de marcar la casilla de la Iglesia en su Declaración de la Renta, cuyo plazo de presentación concluye este mes. Esto ha sucedido no antes de haberle visto las orejas al lobo, que se acerca enseñando los dientes haciendo creer que sonríe para después asestar un voraz mordisco a los ingresos eclesiásticos. No digo nada nuevo si califico de precarias las actuales relaciones entre la Iglesia y el Estado, y una de sus consecuencias más visibles ha sido la revisión a la baja sufrido por el histórico modelo de financiación tras el nuevo «acuerdo» alcanzado por las partes. Así pues, la famosa equis en la casilla de la Iglesia se ha convertido en el maná del desierto para las estructuras católicas, solo que su recolección no es tan sencilla como en el Antiguo Testamento nos relata el Libro del Éxodo, cuando el alimento caía del cielo de madrugada, sino que precisa de una cuidadosa y paciente siembra en forma de sensibilización, para luego recoger los frutos. ¡Ya era hora! La Iglesia en España se había instalado —aún lo está en cierto modo, ciego ante las evidencias— en la comodidad de predicar en un país en el que ser católico era lo normal y no serlo se consideraba una rareza mal vista, cuando no perseguida... —justo al revés que en la actualidad, ¿no es curioso?—
Los tiempos de crisis son también tiempo de oportunidades para quienes sepan aprovecharlas. No le va a ser fácil a la Iglesia hacerlo de una sola vez, porque cuesta mover la pesada maquinaria que carga a sus espaldas, pero cuando la necesidad aprieta —económica y social— la perspectiva y las prioridades de los seres humanos y sus organizaciones cambian para centrarse en lo fundamental. La Iglesia no ha de ser menos, aunque tenga inspiración divina; o precisamente por eso tiene la obligación de mantenerse aún más atenta a los signos que invitan al cambio inspirados por el Espíritu Santo.
Me ha gustado la campaña publicitaria «X tantos». No es nuevo que la Iglesia española eche mano de la publicidad en los medios de comunicación para promover la aportación económica de los contribuyentes a través de la Declaración de la Renta, pero es la primera vez que lo hace con tanta humildad, pidiendo —no exigiendo— en beneficio de las personas que forman parte de ella y casi con mayor énfasis para las que no. La campaña ha sido diseñada con un gusto exquisito mediante una producción audiovisual de muchos quilates, con un meticuloso acabado del continente y una gran profundidad del contenido, a diferencia de aquel eslogan de hace años que rezaba amenazante y simplón, «Como Dios manda». Puestos a hilar fino, atisbo algún complejo a la hora de referirse con claridad al sostenimiento económico de la Iglesia con el fin de llevar a cabo su misión evangelizadora, mientras que se hace mucho más hincapié en su función social, pero es comprensible en un momento en el que los propios católicos tienen dudas sobre si poner la equis o no. La Iglesia necesita hacer uso de las herramientas a su alcance para ofrecer una cara más humana a la sociedad. Y no hay por qué avergonzarse de ello. La publicidad no es pecaminosa en sí misma, solo si su fin es convencer falseando el mensaje, y no es el caso. No será fácil lavar nuestra cara triste y enfadada que durante décadas hemos mostrado, pero debemos ponernos manos a la obra inmediatamente. Y no solo para obtener ingresos. Y no solo a través de la publicidad.
Capítulo aparte merece la ruin campaña anti-católica ejecutada por La Sexta, sin precedentes en este país y sospecho que en la mayoría de países socialmente avanzados. Porque si ya parece excesivo que un medio de comunicación incluya en su línea editorial el rechazo a la Iglesia por definición, no hay justificación para la ofensiva emprendida por la televisión que preside Emilio Aragón, que entre otras cosas ha emitido un spot con el que sutilmente pide a sus telespectadores que no marquen la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta sino la de los Fines Sociales, silenciando que es posible marcar ambas. No tiene ningún sentido y parece obedecer más a la suposición de que una campaña de esta naturaleza pudiera aumentar su audiencia que a un posicionamiento meramente ideológico. Este es un ejemplo más de cómo están cambiando los tiempos para los católicos —yo diría para los creyentes en general— en España. Ya no es fácil ser creyente en este país, y mucho menos católico. Y yo digo, ¡pues tanto mejor! No nos viene mal esta cura de humildad. Ahora empezaremos a distinguir a los verdaderos cristianos, creyentes comprometidos, decididos, formados en su fe... Seremos muchos menos, sí, pero trataremos de ser auténticos... Y entonces podremos comenzar de nuevo.
- Enlace a la web creada por la Conferencia Episcopal Española para sensibilizar en favor del sostenimiento económico de la Iglesia: http://www.portantos.es
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Etiquetas: Conferencia Episcopal, España, Iglesia, publicidad, reflexión, religión, televisión
lunes, 19 de mayo de 2008
GESTO SOLIDARIO POR LOS DERECHOS DE LA INFANCIA
Por
Armando Vallejo Waigand
Vídeo de producción propia (3,15 min.)
Con frecuencia suelo decir que los gestos tienen más importancia de la que a veces les damos. Dependiendo del momento, el lugar y la forma de ejecución pueden tener tanto o más valor que las acciones directas para resolver un problema, sea cual sea el ámbito al que se refiera.
«Los niños tienen derecho a ser protegidos...»
La Pastoral con Jóvenes de la Diócesis de Canarias ha organizado un Gesto Solidario por segundo año consecutivo, en esta ocasión centrado en la sensibilización hacia los Derechos de la Infancia (1), algo que lamentablemente hay que seguir haciendo en la actualidad. La actividad tuvo lugar el viernes 16 de mayo, y constó de una marcha solidaria por la Calle Mayor de Triana (Las Palmas de Gran Canaria) y una concentración en el Parque San Telmo, donde se recordaron los Derechos de la Infancia, demasiadas veces vulnerados en todos los rincones del planeta. Niños con sus padres y jóvenes de la Diócesis tuvieron la oportunidad de formar parte de una acción reivindicativa como expresión de su fe, en su exigencia de compromiso con los débiles e indefensos. Todo un aprendizaje para los más pequeños y los que no lo somos tanto.- No está de más que recordemos el enunciado de los diez Derechos de la Infancia:
1. Derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión y
nacionalidad.
2. Derecho a una protección especial para que puedan crecer
física, mental y socialmente sanos y libres.
3. Derecho a tener un nombre y una nacionalidad.
4. Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica
adecuada.
5. Derecho a una educación y atenciones especiales para los física o mentalmente disminuidos.
6. Derecho a comprensión y amor por parte de las familias y de la
sociedad.
7. Derecho a una educación gratuita. Derecho a divertirse y
jugar.
8. Derecho a atención y ayuda preferentes en caso de peligro.
9. Derecho a ser protegido contra el abandono y la explotación en
el trabajo.
10. Derecho a recibir una educación que fomente la solidaridad, la
amistad y la justicia entre todo el mundo.
(1) La Convención de los Derechos de la Infancia es una norma jurídica a la que se han acogido 191 países desde su aprobación en la asamblea de la ONU el 20 de Noviembre de 1989, en sustitución de la Declaración de los Derechos del Niño (1959)
Puedes ver algunas de las fotografías tomadas en el desarrollo de la actividad:
Etiquetas: fotos, jóvenes, Las Palmas, religión, solidaridad, valores
viernes, 29 de febrero de 2008
CATÓLICOS EN POLÍTICA I (José Bono)
Por
Armando Vallejo Waigand
José Bono (PSOE), Jaime Mayor Oreja (PP) y Marcial Morales (CC) fueron los conferenciantes invitados a las jornadas «Católicos en política», organizadas por el Aula «Manuel Alemán» de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Los tres se declaran católicos practicantes, los tres afirman estar en política como consecuencia de su fe, y los tres aseguran sentirse coherentes siendo cristianos y militantes de sus respectivos partidos.
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Vídeo de producción propia, disponible para descargar y compartir en Google Video (15 min.)
LA FORMA
José Bono no defraudó. Hizo gala de su reconocida oratoria manejando perfectamente los tiempos, alternando pasajes leídos con otros improvisados, reforzando su argumentación con citas y acontecimientos históricos, captando la atención del auditorio mediante la inflexión de la voz a conveniencia y relatando divertidas anécdotas. Demostrando, en definitiva, seguridad sin fisuras en sus convicciones, con la habilidad añadida de convertir cada una de sus afirmaciones en un titular periodístico. Sin duda, todos los presentes disfrutamos con la disertación de un exquisito comunicador.
EL FONDO
.......José Bono en un momento de la conferencia
Desde el primer momento, Bono quiso dejar clara su autonomía, su independencia y su «libertad de pensar» y discrepar dentro las dos grandes organizaciones a las que pertenece —Iglesia y PSOE—, sin que por eso deba dejar de formar parte de alguna de ellas. Criticó la tendencia a pensar «milimétricamente igual», así como el sectarismo interno, que clasifica a sus miembros según su mayor o menor ortodoxia respecto de los postulados doctrinales dominantes. El aspirante a presidir la Cámara de Diputados en la próxima legislatura se preocupó de equilibrar defectos y virtudes en la historia y en el funcionamiento actual de ambas instituciones. De su partido dijo que «necesita renovación», y señaló como «un buen camino el esfuerzo por establecer puentes con los valores cristianos» para hallar puntos de encuentro en los principios universales de la solidaridad, evitando «topar con la Iglesia»; de ésta criticó su dogmatismo y apego al poder en muchos momentos; y de ambos, denunció la «intransigencia y la intolerancia» que históricamente han practicado de modo recíproco. Tampoco dudó en censurar a quienes desde el PSOE exigían romper los convenios con la Santa Sede, por considerarlo una ofensa a los «millones de cristianos comprometidos» con los más desfavorecidos del planeta. No faltó la alusión al Partido Popular, al que acusó en repetidas ocasiones de pretender erigirse en el partido de los católicos y de predicar unos valores que no practica, por ejemplo, respecto a la inmigración. LA CRÍTICA
Creo haber escuchado el testimonio de un creyente sincero y convencido, que reúne el mérito de tener que soportar el recelo con que le miran «los unos por ser de los otros y los otros por ser de los unos». También «necesitado de salvación», como él mismo reconoció al principio del acto —al fin y al cabo, como todos los mortales—, Bono dedicó la mayor parte de su discurso a tratar de convencer a la audiencia de que es posible ser católico y socialista. Por lo que a mí respecta, fue algo del todo innecesario porque soy un convencido: ¡claro que se puede ser católico y socialista! En lo que mantengo más dudas es en que el PSOE sea realmente socialista; lamentablemente, no han quedado despejadas después de escuchar al ex ministro de Defensa. El PSOE pretende ser identificado como tal, exagerando hasta lo grotesco algunas poses —a mi juicio impostadas— a las que llama conquistas sociales, prescindiendo de lo elemental de una ideología que aspira a construir el mundo desde las bases de la sociedad, poniendo el acento en la solidaridad y en la movilización de las clases trabajadoras, para que cada persona sea protagonista de su historia. La única movilización que parece alentar el socialismo oficial español es el voto cada cuatro años. El resto del tiempo se siente más cómodo gobernando en el letargo de la masa.
«Puedo compatibilizar mi militancia política y mi fe, pero claro, lo hago a mi manera», respondió Bono a una de las preguntas formuladas en el coloquio, poco antes de asegurar que no era lo mismo el aborto con ocho meses de gestación que con cuatro semanas. Dos frases que, junto a otras menos llamativas de su exposición, y la visión global de su gestión en la cosa pública, me llevan a sospechar que el político manchego ha hecho de su fe un traje a la medida de las ideas de su partido. Es lo que los animadores de jóvenes llamamos un «Dios de bolsillo», para poder llevarlo siempre con nosotros, pero en un formato cómodo y ligero.
- El vídeo es un extracto de 15 minutos de duración de la conferencia pronunciada por José Bono, dividido en bloques temáticos. Se puede compartir y descargar desde Google Video, tal y como aparece en este artículo, pero si alguien deseara obtener la conferencia completa, puede solicitarla escribiendo al correo que aparece en mi perfil al principio de la página, aportando su dirección postal para poder realizar el envío. No prometo que sea inmediato, pero se lo haré llegar lo antes posible en DVD, siempre y cuando la demanda no supere mis posibilidades.
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