LA VALENTÍA DE JUAN ESLAVA
(imagen de la Madre Teresa de Calcuta tomada de Vidas Famosas)
El primer párrafo del comentario promocional del libro dice así: «¿Quién es Dios? ¿Quién fue Jesús de Nazaret? ¿Qué significa ser católico? ¿Sabemos todo lo que hay que saber sobre cómo nació el cristianismo? Juan Eslava Galán sí lo sabe [...]». Y se queda tan ancho. Parece un texto extraído de la sátira de Les Luthiers en la que los geniales humoristas argentinos parodian a un predicador latinoamericano al que bautizan como Warren Sánchez. Pero no. Está escrito con toda solemnidad en la web de Eslava, que se revela, así, muy alejado de otros ilustres autores, científicos e intelectuales, que prefieren seguir los senderos del «sólo sé que no sé nada» socrático. Eslava sí lo sabe, y, como continúa el párrafo citado, «nos lo cuenta [...]».
La fanfarronada es monumental.
Pero no mayor que la que sigue: «Un libro valiente que responde a muchas cuestiones que atormentan hoy el alma del creyente».
¿Un libro valiente? Juan Eslava se ha equivocado de década y, por lo tanto, de siglo. Valiente sería si lo hubiera publicado hace cincuenta o sesenta años y no en 2009. No acabo de ver el riesgo que asume el escritor jienense con esta obra. Son tiempos de supresión de crucifijos, de feroz arrinconamiento de los creyentes y éxito de programas de televisión que se mofan de la Iglesia, los católicos y los religiosos. Eslava bracea más a favor de corriente que Pedro Barrié de la Maza —financiero gallego y presidente de comisión—, del que tanto se burla en «Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie», quien regaló al recién nombrado Generalísimo el famoso Pazo de Meirás, y que, después, ya durante el Régimen, fue generosamente recompensado por el Caudillo.
Pero, según Eslava y sus socios, estamos ante un libro valiente.
una de las entrevistas en las que se despacha a gusto sobre
la Iglesia Católica afirmando que «todo es un montaje»,
mientras promociona el libro en el que supuestamente lo demuestra
La parte final tampoco tiene desperdicio: «Un libro claro y sincero que persuadirá al lector para que no marque la crucecita de la Iglesia en la Declaración de la Renta».
Enésima fanfarronada.
Sin embargo, es posible que Juan Eslava no sea tanto un fanfarrón como un hombre de negocios. Esta última afirmación no es diferente a los anuncios de crecepelos en las revistas del corazón o las cremas milagrosas para perder veinte kilos en dos semanas. El cínico anunciante sabe que la pócima no sirve para nada pero la técnica de venta, siendo éticamente discutible, tiene una indudable eficacia comercial para captar a muchos incautos/as. Vende. Como vende poner de vuelta y media a la Iglesia y prometer que quien lea el libro, sin excepción, no volverá a apoyarla en su Declaración de la Renta. En realidad, los comerciales de Planeta saben, igual que Juan Eslava, que quienes se tragarán el anzuelo serán los ya convencidos de que la Iglesia es corrupta, perversa y mentirosa, y buscan reforzar su posición gracias a un ensayo que se presenta como histórico y científico. Ellos, y no los otros, serán el rebaño de ovejas que harán más rico al pastor sin escrúpulos.
(1) «Trapera», en Canarias, es un producto del telar (colchas, alfombras...) tejida con restos de otros trapos viejos de distintos colores. Las mujeres las confeccionaban en tiempos de escasez.
(2) En una entrevista publicada en Revista Fusión, Eslava utiliza el vulgar recurso del menosprecio, si no el insulto, al dividir a todos los católicos, sin excepción, entre los estúpidos, que se aferran a su religión por miedo a la muerte, y los mentirosos saqueadores, sabedores del engaño y cómplices de la Iglesia. Los que se hacen preguntas, afirma, «abandonan el redil». Éste es el intelectual Eslava.

















